Por: José Rafael
Espinel Páez
En
su desespero por esconder la catástrofe social y ecológica que están causado en
el mundo entero, los neoliberales están
abocados a la tarea de tapar la realidad. Desinforman y manipulan sobre las
causas de la crisis económica y ambiental y evitan educar a las nuevas
generaciones en la disciplinas y campos de las ciencias básicas, sociales y
humanas, que contribuyen a abrirle los ojos a la gente.
A propósito
de lo anterior, el ministro de Educación japonés, Hakubun Shimomura, les pidió
equivocadamente a 86 universidades cerrar la carreras de ciencias sociales y
humanidades y en su reemplazo abrir carreras que “respondan mejor a las
necesidades de la sociedad” http://bit.ly/1iyhPn
Así
como el feudalismo se regía por la doctrina conservadora y el capitalismo
productivo, por el liberalismo, el capitalismo financiero tiene como expresión
política al neoliberalismo globalizador, encargado de justificar su modelo
económico y maquillarlo para que la gente desinformada o no instruida acepte
gato por liebre. Por lo anterior, nos quieren hacer creer que es bueno para las
“necesidades de la sociedad” no estudiar, filosofía, historia, geografía, antropología,
etc.
Si estudiamos geografía, podríamos saber dónde
queda la Depresión Momposina, una
especie de sifón, por su hundimiento, que alcanza a estar entre 20 ó 25 metros
por debajo del nivel del mar y que es el lugar por donde fluyen los ríos Cauca,
San Jorge y Magdalena. Por la historia sabríamos que hace mas de dos mil años
existió allí una sociedad ancestral, los zenúes. Con
su inteligencia, creatividad y sobre todo solidaridad, enfrentaron y
resolvieron un problema ambiental: aprovechar las inundaciones para cultivar,
pescar, cazar y transportarse, por medio de un ingenioso sistema hídrico. http://bit.ly/1NKgKDw
Pero ahora, los yupis neoliberales, ante los
descalabros de su desastrosa política ambiental, no asumen su responsabilidad e
inventan un culpable que no pueda defenderse y gritan a los cuatro vientos: la
culpa es del “niño”. Y los formadores de opinión repiten como loros mojados:
“¡Sí! Es el niño”. Algunos interesados
en ocupar las primeras filas del coro se adelantan a decir: ‘¡Cuidado! Próximamente,
el enemigo es la ‘niña’.” Otros dicen que es por culpa de la huella hídrica (1)
y las multinacionales aprovechan esta discusión para pedir que no se gaste mucha
agua, pues ellos necesitan usarla, contaminándola de paso con la gran minería y
el fracking.
Una cosa es que se debe cuidar el agua y su ciclo
hidrológico y otra muy distinta es que, mientras mucha gente sufre de sed, el
gobierno de Juan Manuel Santos se aproveche de estos fenómenos naturales para subir
las tarifas de energía y el director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, para
disminuir los subsidios a los estratos 1, 2 y 3, pues “Si se mantienen los
subsidios, el costo sería de US$ 480 millones” (2).
¿Conclusión? Para no tragar entero ante tanto
embuste, el sello característico del presidente Santos, la salida es estar bien
informados.
(1)
“Se define como el volumen total de agua dulce utilizada en la producción de
vienes y servicios”
(2)
Tiempo 25 sept 2015 Pg, 17.”
Cundinamarca, Noviembre 4 del 2005
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